Buenas tardes, people:
He dedicado toda la tarde a ver otro musical, como ya viene siendo normal en mí este último verano, la verdad. Pero bueno, eso no viene al caso, porque quiero hablaros de la maravilla que acabo de ver. Tiene mucha cuerda de la que tirar y, además, viene completamente al caso con mi anterior post, así que, si no lo habéis leído, os recomiendo hacerlo antes de leer este, ya que tendré en cuenta algunas cosas que dije en aquel escrito.
En fin, creo que todos conocemos el mito de Orfeo y Eurídice, que cuenta la historia de una pareja de enamorados que, cuando la vida de la mujer se desvanece, ve cómo el hombre debe bajar al Hades para rescatar su alma de las manos del rey del inframundo. Sin embargo, para poder sacarla de allí debe superar una prueba: recorrer todo el camino de vuelta con ella detrás, sin poder mirarla ni escucharla, hasta que finalmente no puede resistirse a la tentación y mira a su amor por última vez antes de que vuelva al infierno.
Este es el argumento en el que se basa este musical, pero aquí le dan una vuelta más atrapante, que busca expandir esta historia ya no solo hacia la crítica moral, sino también hacia la crítica social.
El inframundo aquí es visto como una gran fábrica y las almas son sus obreras, como si se tratase de una enorme empresa. Además, lo único que separa el mundo de las almas del de los humanos es un gran muro de piedra. Hay un momento en el que Hades dice que este muro existe para separarse de los pobres, de aquellos que no puede tolerar que estén cerca de sus honrados trabajadores. De esta forma, se establece una separación entre quienes trabajan para él y la pobreza que se vive en el mundo humano como consecuencia del invierno provocado por Perséfone.
Del lado de los "pobres" está nuestra pareja protagonista. Los dos no pueden considerarse precisamente personas de grandes riquezas, teniendo en cuenta que nunca se nos detalla realmente cuál es la labor de Eurídice. Orfeo, en cambio, sí tiene una labor, un sueño, un trabajo: es músico, toca la lira (en el musical, representada por una guitarra, btw) y quiere componer la canción que devuelva la primavera al mundo. Nadie cree en él, excepto su amada, y, por desgracia, su devoción por el arte no lo hace precisamente adinerado.
Así que, una noche tormentosa en la que Eurídice se muere de hambre, Hades aparece ante ella ofreciéndole llevar su alma al inframundo, donde jamás volvería a pasar hambre. Muy a su pesar, acepta.
Todo esto último se entiende como una metáfora de la muerte, pero aquí le dan un giro bastante interesante: de alguna forma, morir significa aceptar el trabajo que le ofrece Hades.
Vale, sí, suena a meme de"job application" o a cualquier mierda de ese estilo, pero os juro que lo que estoy diciendo va a tener sentido.
Básicamente, adonde quiero llegar es que renuncia a la pobreza mediante el trabajo de Hades y renuncia también a su amor, pero por supuesto que tiene trampa: es un trabajo eterno, en el que, si ganara dinero, podrá llevarse algo a la boca cada noche, pero trabajará tanto que no tendrá tiempo para nada más. Simplemente trabajará para alguien muy rico que no necesita tantas riquezas realmente y no tendrá tiempo para el ocio y, mucho menos, para el amor de Orfeo.
¿Os dais cuenta de lo demoledor y, desgraciadamente, realista que es este mensaje?
Completamente aplicable a las normas que impone el capitalismo extremo y desmedido. Esperaba bronce y encontré oro. Pensé que sería una historia adaptando el mito y que se limitaría a eso, pero salí gratamente sorprendido. Esto es lo que más me sorprendió, pero la obra no se limita solo a eso y también es un cúmulo de buenas virtudes escénicas. Tanto en actuación como musicalmente es sublime y no podría comentarle un "pero".
Intentare que el siguiente post no tenga nada que ver con Hades ni con el inframundo lol.
En fin cuidaos mucho que es lo importante.
Chau:)
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