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sábado, 29 de agosto de 2026

Hades Town Reflexión

Buenas tardes, people:

He dedicado toda la tarde a ver otro musical, como ya viene siendo normal en mí este último verano, la verdad. Pero bueno, eso no viene al caso, porque quiero hablaros de la maravilla que acabo de ver. Tiene mucha cuerda de la que tirar y, además, viene completamente al caso con mi anterior post, así que, si no lo habéis leído, os recomiendo hacerlo antes de leer este, ya que tendré en cuenta algunas cosas que dije en aquel escrito.

En fin, creo que todos conocemos el mito de Orfeo y Eurídice, que cuenta la historia de una pareja de enamorados que, cuando la vida de la mujer se desvanece, ve cómo el hombre debe bajar al Hades para rescatar su alma de las manos del rey del inframundo. Sin embargo, para poder sacarla de allí debe superar una prueba: recorrer todo el camino de vuelta con ella detrás, sin poder mirarla ni escucharla, hasta que finalmente no puede resistirse a la tentación y mira a su amor por última vez antes de que vuelva al infierno.

Este es el argumento en el que se basa este musical, pero aquí le dan una vuelta más atrapante, que busca expandir esta historia ya no solo hacia la crítica moral, sino también hacia la crítica social.

El inframundo aquí es visto como una gran fábrica y las almas son sus obreras, como si se tratase de una enorme empresa. Además, lo único que separa el mundo de las almas del de los humanos es un gran muro de piedra. Hay un momento en el que Hades dice que este muro existe para separarse de los pobres, de aquellos que no puede tolerar que estén cerca de sus honrados trabajadores. De esta forma, se establece una separación entre quienes trabajan para él y la pobreza que se vive en el mundo humano como consecuencia del invierno provocado por Perséfone.

 Del lado de los "pobres" está nuestra pareja protagonista. Los dos no pueden considerarse precisamente personas de grandes riquezas, teniendo en cuenta que nunca se nos detalla realmente cuál es la labor de Eurídice. Orfeo, en cambio, sí tiene una labor, un sueño, un trabajo: es músico, toca la lira (en el musical, representada por una guitarra, btw) y quiere componer la canción que devuelva la primavera al mundo. Nadie cree en él, excepto su amada, y, por desgracia, su devoción por el arte no lo hace precisamente adinerado.

Así que, una noche tormentosa en la que Eurídice se muere de hambre, Hades aparece ante ella ofreciéndole llevar su alma al inframundo, donde jamás volvería a pasar hambre. Muy a su pesar, acepta.

Todo esto último se entiende como una metáfora de la muerte, pero aquí le dan un giro bastante interesante: de alguna forma, morir significa aceptar el trabajo que le ofrece Hades.

Vale, sí, suena a meme de"job application" o a cualquier mierda de ese estilo, pero os juro que lo que estoy diciendo va a tener sentido.

Básicamente, adonde quiero llegar es que renuncia a la pobreza mediante el trabajo de Hades y renuncia también a su amor, pero por supuesto que tiene trampa: es un trabajo eterno, en el que, si ganara dinero, podrá llevarse algo a la boca cada noche, pero trabajará tanto que no tendrá tiempo para nada más. Simplemente trabajará para alguien muy rico que no necesita tantas riquezas realmente y no tendrá tiempo para el ocio y, mucho menos, para el amor de Orfeo.

¿Os dais cuenta de lo demoledor y, desgraciadamente, realista que es este mensaje?

Completamente aplicable a las normas que impone el capitalismo extremo y desmedido. Esperaba bronce y encontré oro. Pensé que sería una historia adaptando el mito y que se limitaría a eso, pero salí gratamente sorprendido. Esto es lo que más me sorprendió, pero la obra no se limita solo a eso y también es un cúmulo de buenas virtudes escénicas. Tanto en actuación como musicalmente es sublime y no podría comentarle un "pero".

Intentare que el siguiente post no tenga nada que ver con Hades ni con el inframundo lol.

En fin cuidaos mucho que es lo importante.

Chau:)





domingo, 9 de agosto de 2026

Reflexión sobre Hades y Persefone

Buenas noches, mi nicho de lectores. Hoy os voy a presentar un pequeño análisis/reflexión sobre un mito griego.

Por ende, me veo obligado a aclarar que mis conocimientos en mitología son bastante superficiales. Y con esto quiero decir que, si durante vuestra lectura encontráis algún error a la hora de narrar el mito, os agradecería que me lo notificaseis, para que yo también pueda aprender más sobre esta hermosa cultura. Aclarado esto, me gustaría hablar de una de las parejas más famosas de la Antigua Grecia: la del rey del inframundo, Hades, y la diosa de la primavera, Perséfone. Voy a intentar analizar una pareja de dioses, por muy raro que pueda parecer. Si Javi Hoyos puede hablar de parejas de famosos, yo puedo hablar de parejas de dioses griegos. Primero, presentemos a la mujer de esta relación: Perséfone, diosa de la fertilidad, de la tierra y de la agricultura, hija del cuestionable dúo formado por Zeus y Demét Ya que es bien sabido que Zeus se follaba a todo lo que se moviera, sin importar si se trataba incluso de su propia hermana En fin, qué grima. Pero volvamos a lo que nos compete. Perséfone tuvo una infancia bajo la cariñosa protección de su madre, viviendo en un bosque acompañada por sus compañeras, las ninfas. Cuando creció, se convirtió en una hermosa mujer, lo que, en aquel panteón lleno de gente que no dejaba la polla quieta, causó gran impresión Por ende, tenía montones de pretendientes, a los que no dudaba en rechazar en cuanto se acercaban. Pero un mal día, el dios más edgy y cool del panteón se paseaba por el bosque y allí la vio: la mujer de la que se “enamoraría” locamente. Entenderéis por qué escribo esto con comillas más tarde. Hades le insistió a su hermano Zeus para que le concediera el permiso de casarse con su hija. Este, ya pasando de su culo y con tal de que su hermano lo dejase en paz, accedió sin demasiados reparos. Las pretensiones de Hades, por supuesto, eran mayores que una simple boda: quería llevársela al inframundo y coronarla como reina de los infiernos. Zeus le retiró la protección divina a Perséfone y, básicamente, dejó vía libre para que su hermano la secuestrase. ¿Y qué hizo Hades? Abrió una grieta bajo los pies de la chica y, efectivamente, consiguió raptarla. Todo el maravilloso mundo en el que Perséfone había vivido se había ido para siempre, lo que la sumió en una profunda penuria.  

Al principio rechazaba cualquier conversación con Hades, pero pasaron los días y, con una melancólica resignación, dio el “sí” a su unión. Vale, una vez llegados aquí, no me voy a meter con toda la historia de su “rescate” 

por parte de Deméter ni con cómo esto deriva en la creación de las estaciones del año En su lugar, me voy a centrar en la relación del dúo protagonista. De todas formas, es una historia muy interesante que iremos referenciando a lo largo del escrito,  

por lo que recomiendo encarecidamente investigar sobre ella. Entonces, queridos lectores, ¿cuál creéis que fue la estrategia que tomó Hades para mantener a la reina en su reino?  

Efectivamente, drogarla con granadina. A ver, no me malentendáis. Técnicamente era una droga, solo que imagino que por aquella época no existía el concepto de droga como tal. ¿Qué hacía la granadina? Pues, al ser comida del inframundo, la condenaba a permanecer allí 

durante un tiempo determinado por el rey del inframundo además de dejarla enamorada. Sí, ya sé que podría existir un vacío legal, teniendo en cuenta que Perséfone es la reina. ¿Por qué no pudo hacer nada para anular los efectos de la fruta? Pues no sé,  

asumamos que la reina tenía menos privilegios porque sociedad machista y todo eso. Teniendo esta acción en cuenta, voy a hacer una declaración extraña: los antiguos griegos estaban adelantados a su época,  

al menos en lo que a relaciones se refiere. Porque esto puede aplicarse como una metáfora a muchísimas relaciones de la actualidad; concretamente, 

podríamos construirlo como una metáfora del refuerzo intermitente. Por desgracia, a estas alturas del cuento, ¿quién no ha vivido una relación, ya sea de pareja o de amistad, en la que todo era toxicidad, pero había un momento específico en el que la otra persona hacía una acción o soltaba unas palabras que conseguían mantenerte dentro de ese vínculo, por mucha toxicidad que hubiese? Un tira y afloja constante en el que, de vez en cuando, recibes esa granadina que te mantiene en el inframundo. ¿Veis mi punto? Adonde quiero llegar es a que, si aceptáis las semillas de granada, vais a acabar dejando al mundo sin cosechas durante seis meses.  

Perdón, pésimo chiste. Pero eso era precisamente lo que quería explorar: cómo podemos trasladar los antiguos mitos a la actualidad.  

Y eso demuestra que cualquier tipo de relato puede ser reinterpretado con el paso del tiempo, 

permitiéndonos apreciar las viejas historias desde una visión actualizada. Bueno, espero que podáis sacar alguna enseñanza de este mito y que, si os encontráis en una relación de mierda 

podáis encontrar la forma de libraros de ella.

Ánimo, lector, y gracias por leer.



miércoles, 5 de agosto de 2026

Reflexión "No existe amor sin pecado"

Esta noche estaba divagando sobre una cita del personaje de Nightcrawler en la serie X-Men '97: «No existe amor sin pecado».

Creo que esta frase me tocó profundamente porque muchas veces tendemos a pensar que el amor trasciende cualquier ley moral, cualquier concepto del bien y del mal, haciendo que, en cierto modo, todo sea justificable en nombre del amor.

No os voy a mentir ni a venir aquí de persona ultrarealista que no idealiza estas ideas tan bellas. Soy de ese equipo, del que piensa que el amor es superior a toda causa, ley o problema. Es una forma ultraidealista y romántica de verlo y, para una persona un tanto intensita como yo, es la forma más natural de entenderlo. Ojo, aclaro que no quiero decir que sea una visión correcta o realista del amor, sino simplemente aquella con la que me siento más cómodo.

Después de esta introducción, donde he desnudado un poco mi alma, retomo la frase en sí. Nightcrawler desarrolla la idea diciendo que el amor que sientes por alguien puede medirse por la cantidad de veces que eres capaz de perdonar a esa persona.

Sinceramente, quiero ponerme primero en un papel objetivo antes de ofrecer una visión más idealizada. Teniendo esto en cuenta, hay que considerar varios factores. Es cierto que, cuando estamos enamorados, tendemos a pasar por alto todos esos "pecados" que comete nuestra persona amada. Es lo más común: sentirnos ciegos ante el lado oscuro de alguien y elegir cerrar los ojos frente a sus defectos, porque todo ser humano es pecador. Nadie se salva.

El verdadero amor, quizá, aparece cuando ambas personas consiguen perdonarse mutuamente sus pecados. Y recalco lo de mutuamente, porque vivir siendo el Jesucristo de otra persona mientras esa persona no te corresponde con la misma reciprocidad es profundamente injusto.

De hecho, creo que esas son las relaciones que más duelen. Tú, enamorado, lo das todo y eres capaz de perdonar el mayor de los pecados, mientras la otra persona solo añade más peso a tu mochila. No le deseo ese tipo de vínculo ni a mi peor enemigo. No hay injusticia más grande que esa: la impotencia de querer arreglar a alguien y descubrir que esa persona no pone nada de su parte, convirtiendo la relación en un círculo vicioso del que parece imposible escapar.

Y aquí está el verdadero problema al que quería llegar: nadie puede cambiar a nadie.

Desde una mirada externa casi parece un poder divino, el hecho de que una sola persona pueda cambiar o "mejorar" a otra. Lo siento, colega que quería ligarse a la persona de las mil red flags, pero por desgracia poco puedes hacer para que quien amas experimente un cambio drástico si esa persona no pone de su parte. Tiene que modificar algo de su propia psique, y tú simplemente no tienes acceso a esa parte.

Francamente, me siento un poco tonto diciendo algo que se ha repetido hasta la saciedad, pero, como yo mismo no aplico mis propios consejos, al menos me viene bien recordarlos de vez en cuando.

Empecé esta reflexión intentando criticar, de alguna forma, la afirmación de Nightcrawler. Pero ¿qué queréis que os diga? Mi débil corazón no me permite ser tan objetivo con estas cosas. Además, también quería una excusa para hablar de X-Men, la verdad.

Me gustaría escribir algún día un ensayo profundizando en la relación entre Rogue y Gambito, porque adoro a esa pareja y creo que tiene muchísimo de lo que hablar. Pero eso quedará para otra noche.

6/8/26


Hades Town Reflexión

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