₊˚⊹⋆。°‧₊˚✧ Bienvenidos a mi blog。⋆。˚₊˚✩

sábado, 29 de agosto de 2026

Hades Town Reflexión

Buenas tardes, people:

He dedicado toda la tarde a ver otro musical, como ya viene siendo normal en mí este último verano, la verdad. Pero bueno, eso no viene al caso, porque quiero hablaros de la maravilla que acabo de ver. Tiene mucha cuerda de la que tirar y, además, viene completamente al caso con mi anterior post, así que, si no lo habéis leído, os recomiendo hacerlo antes de leer este, ya que tendré en cuenta algunas cosas que dije en aquel escrito.

En fin, creo que todos conocemos el mito de Orfeo y Eurídice, que cuenta la historia de una pareja de enamorados que, cuando la vida de la mujer se desvanece, ve cómo el hombre debe bajar al Hades para rescatar su alma de las manos del rey del inframundo. Sin embargo, para poder sacarla de allí debe superar una prueba: recorrer todo el camino de vuelta con ella detrás, sin poder mirarla ni escucharla, hasta que finalmente no puede resistirse a la tentación y mira a su amor por última vez antes de que vuelva al infierno.

Este es el argumento en el que se basa este musical, pero aquí le dan una vuelta más atrapante, que busca expandir esta historia ya no solo hacia la crítica moral, sino también hacia la crítica social.

El inframundo aquí es visto como una gran fábrica y las almas son sus obreras, como si se tratase de una enorme empresa. Además, lo único que separa el mundo de las almas del de los humanos es un gran muro de piedra. Hay un momento en el que Hades dice que este muro existe para separarse de los pobres, de aquellos que no puede tolerar que estén cerca de sus honrados trabajadores. De esta forma, se establece una separación entre quienes trabajan para él y la pobreza que se vive en el mundo humano como consecuencia del invierno provocado por Perséfone.

 Del lado de los "pobres" está nuestra pareja protagonista. Los dos no pueden considerarse precisamente personas de grandes riquezas, teniendo en cuenta que nunca se nos detalla realmente cuál es la labor de Eurídice. Orfeo, en cambio, sí tiene una labor, un sueño, un trabajo: es músico, toca la lira (en el musical, representada por una guitarra, btw) y quiere componer la canción que devuelva la primavera al mundo. Nadie cree en él, excepto su amada, y, por desgracia, su devoción por el arte no lo hace precisamente adinerado.

Así que, una noche tormentosa en la que Eurídice se muere de hambre, Hades aparece ante ella ofreciéndole llevar su alma al inframundo, donde jamás volvería a pasar hambre. Muy a su pesar, acepta.

Todo esto último se entiende como una metáfora de la muerte, pero aquí le dan un giro bastante interesante: de alguna forma, morir significa aceptar el trabajo que le ofrece Hades.

Vale, sí, suena a meme de"job application" o a cualquier mierda de ese estilo, pero os juro que lo que estoy diciendo va a tener sentido.

Básicamente, adonde quiero llegar es que renuncia a la pobreza mediante el trabajo de Hades y renuncia también a su amor, pero por supuesto que tiene trampa: es un trabajo eterno, en el que, si ganara dinero, podrá llevarse algo a la boca cada noche, pero trabajará tanto que no tendrá tiempo para nada más. Simplemente trabajará para alguien muy rico que no necesita tantas riquezas realmente y no tendrá tiempo para el ocio y, mucho menos, para el amor de Orfeo.

¿Os dais cuenta de lo demoledor y, desgraciadamente, realista que es este mensaje?

Completamente aplicable a las normas que impone el capitalismo extremo y desmedido. Esperaba bronce y encontré oro. Pensé que sería una historia adaptando el mito y que se limitaría a eso, pero salí gratamente sorprendido. Esto es lo que más me sorprendió, pero la obra no se limita solo a eso y también es un cúmulo de buenas virtudes escénicas. Tanto en actuación como musicalmente es sublime y no podría comentarle un "pero".

Intentare que el siguiente post no tenga nada que ver con Hades ni con el inframundo lol.

En fin cuidaos mucho que es lo importante.

Chau:)





domingo, 9 de agosto de 2026

Reflexión sobre Hades y Persefone

Buenas noches, mi nicho de lectores. Hoy os voy a presentar un pequeño análisis/reflexión sobre un mito griego.

Por ende, me veo obligado a aclarar que mis conocimientos en mitología son bastante superficiales. Y con esto quiero decir que, si durante vuestra lectura encontráis algún error a la hora de narrar el mito, os agradecería que me lo notificaseis, para que yo también pueda aprender más sobre esta hermosa cultura. Aclarado esto, me gustaría hablar de una de las parejas más famosas de la Antigua Grecia: la del rey del inframundo, Hades, y la diosa de la primavera, Perséfone. Voy a intentar analizar una pareja de dioses, por muy raro que pueda parecer. Si Javi Hoyos puede hablar de parejas de famosos, yo puedo hablar de parejas de dioses griegos. Primero, presentemos a la mujer de esta relación: Perséfone, diosa de la fertilidad, de la tierra y de la agricultura, hija del cuestionable dúo formado por Zeus y Demét Ya que es bien sabido que Zeus se follaba a todo lo que se moviera, sin importar si se trataba incluso de su propia hermana En fin, qué grima. Pero volvamos a lo que nos compete. Perséfone tuvo una infancia bajo la cariñosa protección de su madre, viviendo en un bosque acompañada por sus compañeras, las ninfas. Cuando creció, se convirtió en una hermosa mujer, lo que, en aquel panteón lleno de gente que no dejaba la polla quieta, causó gran impresión Por ende, tenía montones de pretendientes, a los que no dudaba en rechazar en cuanto se acercaban. Pero un mal día, el dios más edgy y cool del panteón se paseaba por el bosque y allí la vio: la mujer de la que se “enamoraría” locamente. Entenderéis por qué escribo esto con comillas más tarde. Hades le insistió a su hermano Zeus para que le concediera el permiso de casarse con su hija. Este, ya pasando de su culo y con tal de que su hermano lo dejase en paz, accedió sin demasiados reparos. Las pretensiones de Hades, por supuesto, eran mayores que una simple boda: quería llevársela al inframundo y coronarla como reina de los infiernos. Zeus le retiró la protección divina a Perséfone y, básicamente, dejó vía libre para que su hermano la secuestrase. ¿Y qué hizo Hades? Abrió una grieta bajo los pies de la chica y, efectivamente, consiguió raptarla. Todo el maravilloso mundo en el que Perséfone había vivido se había ido para siempre, lo que la sumió en una profunda penuria.  

Al principio rechazaba cualquier conversación con Hades, pero pasaron los días y, con una melancólica resignación, dio el “sí” a su unión. Vale, una vez llegados aquí, no me voy a meter con toda la historia de su “rescate” 

por parte de Deméter ni con cómo esto deriva en la creación de las estaciones del año En su lugar, me voy a centrar en la relación del dúo protagonista. De todas formas, es una historia muy interesante que iremos referenciando a lo largo del escrito,  

por lo que recomiendo encarecidamente investigar sobre ella. Entonces, queridos lectores, ¿cuál creéis que fue la estrategia que tomó Hades para mantener a la reina en su reino?  

Efectivamente, drogarla con granadina. A ver, no me malentendáis. Técnicamente era una droga, solo que imagino que por aquella época no existía el concepto de droga como tal. ¿Qué hacía la granadina? Pues, al ser comida del inframundo, la condenaba a permanecer allí 

durante un tiempo determinado por el rey del inframundo además de dejarla enamorada. Sí, ya sé que podría existir un vacío legal, teniendo en cuenta que Perséfone es la reina. ¿Por qué no pudo hacer nada para anular los efectos de la fruta? Pues no sé,  

asumamos que la reina tenía menos privilegios porque sociedad machista y todo eso. Teniendo esta acción en cuenta, voy a hacer una declaración extraña: los antiguos griegos estaban adelantados a su época,  

al menos en lo que a relaciones se refiere. Porque esto puede aplicarse como una metáfora a muchísimas relaciones de la actualidad; concretamente, 

podríamos construirlo como una metáfora del refuerzo intermitente. Por desgracia, a estas alturas del cuento, ¿quién no ha vivido una relación, ya sea de pareja o de amistad, en la que todo era toxicidad, pero había un momento específico en el que la otra persona hacía una acción o soltaba unas palabras que conseguían mantenerte dentro de ese vínculo, por mucha toxicidad que hubiese? Un tira y afloja constante en el que, de vez en cuando, recibes esa granadina que te mantiene en el inframundo. ¿Veis mi punto? Adonde quiero llegar es a que, si aceptáis las semillas de granada, vais a acabar dejando al mundo sin cosechas durante seis meses.  

Perdón, pésimo chiste. Pero eso era precisamente lo que quería explorar: cómo podemos trasladar los antiguos mitos a la actualidad.  

Y eso demuestra que cualquier tipo de relato puede ser reinterpretado con el paso del tiempo, 

permitiéndonos apreciar las viejas historias desde una visión actualizada. Bueno, espero que podáis sacar alguna enseñanza de este mito y que, si os encontráis en una relación de mierda 

podáis encontrar la forma de libraros de ella.

Ánimo, lector, y gracias por leer.



miércoles, 5 de agosto de 2026

Reflexión "No existe amor sin pecado"

Esta noche estaba divagando sobre una cita del personaje de Nightcrawler en la serie X-Men '97: «No existe amor sin pecado».

Creo que esta frase me tocó profundamente porque muchas veces tendemos a pensar que el amor trasciende cualquier ley moral, cualquier concepto del bien y del mal, haciendo que, en cierto modo, todo sea justificable en nombre del amor.

No os voy a mentir ni a venir aquí de persona ultrarealista que no idealiza estas ideas tan bellas. Soy de ese equipo, del que piensa que el amor es superior a toda causa, ley o problema. Es una forma ultraidealista y romántica de verlo y, para una persona un tanto intensita como yo, es la forma más natural de entenderlo. Ojo, aclaro que no quiero decir que sea una visión correcta o realista del amor, sino simplemente aquella con la que me siento más cómodo.

Después de esta introducción, donde he desnudado un poco mi alma, retomo la frase en sí. Nightcrawler desarrolla la idea diciendo que el amor que sientes por alguien puede medirse por la cantidad de veces que eres capaz de perdonar a esa persona.

Sinceramente, quiero ponerme primero en un papel objetivo antes de ofrecer una visión más idealizada. Teniendo esto en cuenta, hay que considerar varios factores. Es cierto que, cuando estamos enamorados, tendemos a pasar por alto todos esos "pecados" que comete nuestra persona amada. Es lo más común: sentirnos ciegos ante el lado oscuro de alguien y elegir cerrar los ojos frente a sus defectos, porque todo ser humano es pecador. Nadie se salva.

El verdadero amor, quizá, aparece cuando ambas personas consiguen perdonarse mutuamente sus pecados. Y recalco lo de mutuamente, porque vivir siendo el Jesucristo de otra persona mientras esa persona no te corresponde con la misma reciprocidad es profundamente injusto.

De hecho, creo que esas son las relaciones que más duelen. Tú, enamorado, lo das todo y eres capaz de perdonar el mayor de los pecados, mientras la otra persona solo añade más peso a tu mochila. No le deseo ese tipo de vínculo ni a mi peor enemigo. No hay injusticia más grande que esa: la impotencia de querer arreglar a alguien y descubrir que esa persona no pone nada de su parte, convirtiendo la relación en un círculo vicioso del que parece imposible escapar.

Y aquí está el verdadero problema al que quería llegar: nadie puede cambiar a nadie.

Desde una mirada externa casi parece un poder divino, el hecho de que una sola persona pueda cambiar o "mejorar" a otra. Lo siento, colega que quería ligarse a la persona de las mil red flags, pero por desgracia poco puedes hacer para que quien amas experimente un cambio drástico si esa persona no pone de su parte. Tiene que modificar algo de su propia psique, y tú simplemente no tienes acceso a esa parte.

Francamente, me siento un poco tonto diciendo algo que se ha repetido hasta la saciedad, pero, como yo mismo no aplico mis propios consejos, al menos me viene bien recordarlos de vez en cuando.

Empecé esta reflexión intentando criticar, de alguna forma, la afirmación de Nightcrawler. Pero ¿qué queréis que os diga? Mi débil corazón no me permite ser tan objetivo con estas cosas. Además, también quería una excusa para hablar de X-Men, la verdad.

Me gustaría escribir algún día un ensayo profundizando en la relación entre Rogue y Gambito, porque adoro a esa pareja y creo que tiene muchísimo de lo que hablar. Pero eso quedará para otra noche.

6/8/26


lunes, 27 de julio de 2026

Soliloquio para obra en planeación

Buenas, lo que vas a leer a continuación es un soliloquio para una obra de teatro que tengo en planeación, espero que lo disfrutes y te puedas de alguna forma sentir reflejado en mis palabras:

¿Qué harás tú mientras yo te lloro?

Te añoro,
y el fuego me devora.

¿Qué habrás hecho tú mientras yo paso mañana y tarde afligido,
y en verano siento frío?

¿Cómo te habrá afectado?
¿Te habrá dolido decírmelo?
¿Te habrá costado aceptarlo?
¿Habrá sido un suplicio conseguir superarlo?

Jamás me serán respondidas esas cuestiones.

¿Por qué duele tanto el destino?
¿Por qué me hace cautivo
del dolor soporífero
de mi corazón abatido?

Todo por un despojo
con nombre y apellidos,
que te deja una huella dolorosa
que, aunque consiguiera borrarla,
no me daría tiempo a pintar una nueva, bella y hermosa.

Adiós, hermosa criatura,
cuya sonrisa no conseguí dibujar de nuevo.

He hecho de mi miedo una fuerza
para ser tu fortaleza,
y, pese a todo, no fui el héroe que prometí.

Ya echo de menos
lo que quedaba de tu sonrisa.

miércoles, 22 de julio de 2026

Ensayo: El caos simbólico de los hijos de Sparda

 Un mismo acontecimiento puede provocar consecuencias completamente distintas en dos personas que estuvieron en el mismo lugar y vivieron exactamente la misma situación. Introduzco esta idea porque constituye el punto de partida de este texto: cómo dos individuos, enfrentados al mismo trauma y a las mismas circunstancias, pueden afrontarlos de maneras diferentes, desarrollando visiones filosóficas opuestas sobre la vida.

Como me resulta imposible quedarme quieto sin relacionar estas reflexiones con alguna de mis obsesiones artísticas, voy a ejemplificar esta idea a través de la historia que nos cuenta la saga de Devil May Cry: el drama de dos hermanos que, partiendo del mismo origen y marcados por la misma tragedia, terminaron recorriendo caminos completamente distintos.

Tendré que dar algo de contexto sobre la obra antes de continuar, aunque iré directo al grano. Basta decir que se trata de una saga de videojuegos muy influyente dentro del género hack and slash. Sin embargo, no me interesa detenerme en su importancia dentro de la industria, sino en el núcleo de su historia.

Dante es un carismático mercenario cazademonios con una brújula moral bastante ambigua, guiada en muchas ocasiones por el dinero o por asuntos personales. A primera vista proyecta una imagen despreocupada: viste con estilo, desprende un enorme carisma y posee el alma de una estrella de rock. Siempre tiene una broma preparada y parece afrontar cualquier situación con una sonrisa desafiante. 

Su hermano, Vergil se presenta como una figura fría y distante. Habla poco, rara vez muestra sus emociones y mantiene una actitud serena incluso en las situaciones más extremas. Su elegancia, su autocontrol y su férrea disciplina transmiten una sensación de superioridad que intimida tanto a aliados como a enemigos.

Ambos personajes parten de una misma tragedia: la muerte de su madre, Eva, una mujer humana y esposa de Sparda. Sparda fue un poderoso guerrero demoníaco de las cortes de Mundus, el Emperador Oscuro y rey del inframundo. Sin embargo, en un acto de rebelión, Sparda decidió traicionar a su propia especie y ponerse del lado de la humanidad, llegando incluso a enfrentarse y derrotar a Mundus para proteger el mundo humano.

Años después de esta victoria, Eva formó una familia con Sparda y tuvo a sus dos hijos gemelos, Dante y Vergil. Durante su infancia, ambos crecieron relativamente alejados de la guerra entre humanos y demonios, sin ser plenamente conscientes del legado que portaban.

Todo cambió cuando las fuerzas demoníacas atacaron su hogar en busca de venganza contra Sparda. En ese ataque, Eva fue asesinada mientras intentaba proteger a sus hijos, tratando de separarlos para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Dante logró escapar, mientras que Vergil quedó atrapado y, en medio del caos, sintió abandono y rechazo por parte de su madre.

Esta tragedia acompaña a ambos personajes durante toda la saga, pero cada uno la interpreta de una forma distinta. En el caso de Dante, mantiene viva la imagen de Eva como una madre amorosa y protectora, lo que refuerza su vínculo con la humanidad y su deseo de proteger a los demás. En cambio, Vergil transforma ese recuerdo en dolor y resentimiento, llegando a culparla de su trauma y sintiéndose abandonado y traicionado.

Dante acepta el dolor y aprende a convivir con él, mientras que Vergil transforma la pérdida en ira y obsesión. Eva representa la parte humana de los gemelos, ambos hijos de un demonio y una humana, pero cada uno la conserva de una forma distinta: Dante mantiene viva su memoria como símbolo de amor y humanidad, mientras que Vergil la reprime, convencido de que ya no necesita sentirla. Es en esta ruptura emocional donde nace la figura de Vergil como antagonista.

La imagen de la madre, asociada al amor y la seguridad, se convierte en el eje emocional que define a ambos personajes. Cuando Vergil deja de nombrar a Eva, también empieza a desconectarse del mundo emocional. No la odia, pero elige la indiferencia como mecanismo de defensa: decide congelar el recuerdo para que deje de doler. Sin embargo, al hacerlo, también bloquea una parte esencial de su propia humanidad.

Por eso, el combate y la violencia no son solo acción dentro de la saga, sino el núcleo que mueve toda la historia. Las peleas entre los hermanos son el único lenguaje que comparten, pero también una forma de evitar enfrentarse a lo que realmente son. En el momento en que dejan de luchar, se ven obligados a confrontar el lado más emocional de su conflicto y, con ello, el recuerdo más doloroso que comparten: la pérdida de Eva.

Esa es la verdadera tragedia de los hijos de Sparda: dos hermanos marcados por el mismo dolor, condenados a enfrentarse una y otra vez porque ninguno es capaz de resolver aquello que realmente los define.

Este evento se refleja incluso en aspectos tan aparentemente banales como el combate. Dante pelea como si estuviera bailando: es despreocupado, improvisa y convierte cada enfrentamiento en una expresión caótica de libertad. Vergil, en cambio, no desperdicia ni un solo gesto. Su estilo es preciso, medido y casi quirúrgico, como si necesitara controlar hasta el último centímetro del espacio que lo rodea.

Si ambos estuvieran en una sala con espadas y no pudieras ver sus figuras durante un minuto, bastaría con observar sus movimientos para distinguirlos. Uno se define por el caos como combustible; el otro por la precisión extrema, nacida de la necesidad de imponer orden sobre un mundo que percibe como inestable.

Dante encarna el estereotipo del héroe rebelde que bromea incluso en los momentos más serios, pero sin llegar a evadirlos. Afronta el dolor, lo reconoce y lo integra en su forma de vivir. Vergil, por el contrario, es un hombre profundamente herido, donde todo lo que toca queda filtrado por su obsesión por el control y el poder.

Este contraste se extiende también a su arsenal. La espada de Dante, Rebellion, es una hoja partida que puede volver a unirse, simbolizando su intento constante de reconciliar sus dos mitades: la humana y la demoníaca. En cambio, Yamato, la katana de Vergil, representa la separación. Es una espada capaz de dividirlo todo, reflejando a su portador, que rompe vínculos emocionales y fragmenta aquello que considera una debilidad.

Así, incluso sus armas se convierten en extensiones de su conflicto interno: Dante busca integración; Vergil, separación. Y esa diferencia define no solo su estilo de combate, sino toda su manera de existir.

Hay cierto filósofo bastante poco conocido (sarcasmo evidente) que probablemente vería a estos dos hermanos como los extremos que toda cultura necesita integrar. Nietzsche interpretaría a Vergil como la encarnación del orden absoluto: disciplina, control y voluntad de poder llevada al límite. Dante, en cambio, representaría el exceso, el instinto y el caos creativo. Uno combate como si estuviera ejecutando una marcha militar; el otro lo hace como si improvisara un concierto de jazz con pistolas y espadas.

Sin embargo, la magia de esta saga es que nunca te dice cuál de los dos está en el camino correcto, porque en realidad ambos pierden algo esencial en el proceso. Vergil sacrifica su humanidad en su búsqueda de ser invencible, mientras que Dante esconde su dolor detrás del espectáculo, el humor y la actitud despreocupada. No hay una respuesta definitiva ni una moral cerrada.

Ambos representan visiones del mundo profundamente distintas, pero igualmente comprensibles dentro de sus propios contextos. Uno busca significado en el control absoluto de sí mismo y de su entorno; el otro, en la aceptación del caos y en la conexión con los demás a pesar del dolor. En esa tensión constante es donde reside la fuerza de la historia: no en elegir un bando, sino en entender qué se pierde en cada uno.

Puede que aquí esté pecando de pretencioso, pero espero que la comparación sirva para transmitir la idea. Voy a relacionar esta historia con un relato bíblico como el de la Torre de Babel, así que pido disculpas de antemano si la conexión no se expresa con total claridad.

En la historia de la Torre de Babel, la humanidad construye una torre con la intención de alcanzar el cielo y acercarse a Dios. El castigo no es la destrucción directa de la obra, sino algo mucho más profundo: la imposibilidad de entenderse entre sí, la fragmentación del lenguaje y, con ello, de la unidad humana.

Este concepto puede reflejarse en Temen-ni-gru, una torre que conecta el mundo humano y el demoníaco y que, a su vez, funciona como una fuente de poder para Vergil. Lo más cruel de este paralelismo es que, cuando Vergil llega a la cima, efectivamente encuentra aquello que buscaba: más poder, más fuerza, más distancia. Pero no hay nadie para celebrar su logro. No hay reconocimiento ni compañía, solo viento, piedra y un vacío enorme disfrazado de victoria.

Desde esa altura, lo que contempla no es únicamente la cima, sino también los distintos niveles que ha atravesado, como si cada piso fuera una pérdida progresiva de sí mismo. La torre funciona así como una Babel infernal: en la historia bíblica, la humanidad intenta tocar el cielo y termina separada; aquí ocurre algo similar, pero a través de espadas, demonios y violencia.

A medida que Vergil asciende, deja atrás a Dante, a su madre y, en general, toda la parte humana que le quedaba. Su movimiento siempre es hacia arriba, como si las emociones fueran un peso muerto del que necesita desprenderse para seguir avanzando.

Dante, en contraste, se mueve de forma horizontal: conoce aliados, establece vínculos y construye relaciones que le permiten existir en el mundo desde la conexión con los demás. Vergil, por el contrario, solo asciende. Su movimiento es siempre vertical, como si cada paso hacia arriba implicara dejar algo atrás.

En este punto puede ser interesante introducir una lectura filosófica, aunque con la precaución de no simplificar en exceso a su autor. Michel Foucault, a través de su análisis del poder, permite una interpretación sugerente: Vergil encarnaría una forma de poder arcaica o “medieval”, la del soberano solitario en la cima de una jerarquía. Un poder que se sostiene precisamente en el aislamiento y en la distancia respecto a los demás. Sin embargo, este tipo de poder es también frágil, porque depende de no ser compartido y de no establecer relaciones horizontales que lo sostengan o lo cuestionen.

Esta historia también puede relacionarse con el mito de Prometeo, el titán que roba el fuego a los dioses para entregárselo a la humanidad y es castigado con una condena de soledad y sufrimiento eterno. En ambos casos, el ascenso o la transgresión hacia “lo más alto” no conduce a la plenitud, sino a una forma de aislamiento.

Cuando el equipo de Devil May Cry 3 decidió llamar Vergil al hermano de Dante, no fue una elección precisamente casual. En la Divina Comedia, Virgilio es el poeta que guía a Dante a través del Infierno, actuando como un guía perfecto, conocedor del camino, pero condenado a no poder entrar en el Paraíso. Es decir, alguien que entiende el recorrido, pero no puede alcanzar la salvación.

Hideaki Itsuno, director de Devil May Cry 3, toma este concepto y lo invierte. Aquí, Vergil no guía a nadie. No acompaña, no orienta, no comparte el camino: va solo. Y lo más interesante es que el propio nombre del personaje, cada vez que aparece en pantalla, ya funciona como una especie de presagio de su destino.

En la obra de Dante Alighieri, La Divina Comedia presenta a Virgilio como alguien que domina el conocimiento del inframundo, pero que no puede alcanzar la redención final. En Devil May Cry, Vergil encarna una versión distorsionada de esa idea: conoce a la perfección el poder demoníaco, entiende cómo abrir las puertas del inframundo, domina Yamato y todo lo que representa, pero es incapaz de regresar emocionalmente de ese viaje.

Por eso, en el fondo, todas estas historias que he ido mencionando parecen girar en torno a una misma idea: la de alguien que confunde el poder con la plenitud.


Creo que ya se ha repetido demasiado la palabra Dante y Vergil hoy, así que os dejo tranquilos.

Todo esto ha sido fruto de mis divagaciones sobre el videojuego Devil May Cry 3, en un intento de contrastar al protagonista con su antagonista, ya que su vínculo familiar me parecía especialmente interesante de explorar.

Mi investigación me ha llevado a descubrir filósofos y conceptos que desconocía, además de acercarme a historias bíblicas y relatos clásicos desde una nueva perspectiva. Por eso, considero que este texto también me ha aportado a mí como proceso de aprendizaje y reflexión, y espero que, de alguna forma, también pueda haberle aportado algo al lector.

Gracias por aguantar mis divagaciones y “paranoias”. Ojalá esta exploración haya sido tan interesante para ti como lo ha sido para mí escribirla. Gracias por leer.



Hades Town Reflexión

Buenas tardes, people: He dedicado toda la tarde a ver otro musical, como ya viene siendo normal en mí este último verano, la verdad. Pero b...